Nuestra Historia
Un camino de reconexión con las raíces.
Volver a las Raíces
Hay historias que nunca desaparecen. Permanecen dormidas en la memoria, en los aromas de la infancia y en la tierra que vio nacer a quienes nos precedieron. Solo esperan el momento indicado para volver a florecer.
Así nace *Cacao Raíces*.
Mucho antes de que existiera esta marca, ya existía una historia. Una historia que comenzó en Vinces, provincia de Los Ríos, Ecuador
, una tierra fértil donde el cacao no era solo un cultivo: era el corazón de la vida familiar y el sustento de toda una comunidad. Durante generaciones, las aguas del río Vinces recibieron embarcaciones provenientes de Europa que llegaban en busca del cacao fino que hizo de este territorio un referente mundial.
En ese paisaje nació Nelson. Llegó al mundo en una hacienda familiar rodeada de plantaciones de cacao, café y maíz. Su nacimiento estuvo acompañado por la sabiduría de las parteras tradicionales de su familia, entre ellas su abuela materna, *Josefa Carbó*, quien preparó remedios con cacao para asistir el parto, honrando conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación.
Pero la vida tenía preparado otro camino.
A los dos años emigró junto a sus padres a Chile. Con la distancia quedaron atrás los árboles de cacao, el río, la hacienda y muchas de las tradiciones que habían acompañado a su familia durante generaciones. Sin embargo, las raíces nunca desaparecen. Permanecen vivas, esperando el momento de volver a llamar.
Con el paso de los años, ese llamado se hizo cada vez más fuerte. No era solo el deseo de regresar a un lugar, sino de reencontrarse con una parte esencial de su identidad. Volver al cacao fue volver a casa.
Así nació *Cacao Raíces*: como un acto de memoria, de gratitud y de amor por la tierra que dio origen a su historia.
Cada cacao que compartimos lleva consigo mucho más que un sabor profundo y auténtico. Lleva el legado de una familia, la sabiduría de quienes cultivaron esta planta con respeto, el trabajo de pequeños productores y el deseo de tender un puente entre Ecuador y Chile, entre el pasado y el presente, entre la tierra y el corazón.
Creemos que cada taza de cacao ceremonial puede convertirse en un momento de encuentro: con uno mismo, con quienes nos rodean y con la naturaleza que nos sostiene.
Porque cuando conocemos nuestras raíces, comprendemos quiénes somos.
Y cuando compartimos el cacao, también compartimos una historia que sigue creciendo, taza a taza.
Nuestra Galería
Cultivo Ético
Respetamos los tiempos de la tierra y el trabajo justo de nuestros agricultores.
Pureza Ancestral
Sin procesos industriales, mantenemos la integridad y los nutrientes originales del cacao.
Conexión Real
Buscamos reconectar a las personas con el origen, la tierra y el bienestar natural.